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La Catedral necesita una intervención y el Plan Director sigue sin ejecutarse Aún no se ha ejecutado el Plan Director en la Catedral de Barbastro, redactado en junio de 1998 por el arquitecto oscense Joaquín Naval Mas y su equipo de colaboradores, y enmarcado entre las actuaciones previstas entonces por la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, en colaboración con el Gobierno de Aragón. De los 26 millones de pesetas destinados para varias catedrales, la mayor inversión por importe de 8 millones de pesetas se destinó para la Catedral de Barbastro, con un plazo de ejecución de once meses. Estaba previsto que el Ministerio de Educación y Cultura fijara las acciones de intervención en materiales de conservación y rehabilitación del edificio, basándose en las prioridades y conclusiones del Plan Director. Joaquín Naval, autor de los proyectos de restauración en numerosas iglesias de la Diócesis de Barbastro-Monzón -entre ellas la más reciente de Salas Bajas-, cree que "el Plan Director está olvidado. Es cierto que con miras al año 2000 se dijo que no se intervendría en aquellas catedrales carentes del Plan Director. En la de Barbastro está pendiente, aunque se han restaurado los retablos del altar mayor, laterales y de San Victorián". Sin embargo, Naval Mas llama la atención sobre la falta de intervenciones en las fábricas de sillería y de ladrillo que conforman "este espléndido edificio", y aunque en el Plan se marcaron fases y prioridades, en la práctica todo sigue pendiente. No se trata de hacerlo en fase única, pero si se hubieran realizado de manera paulatina, habría mucha parte recuperada, porque el edificio sufre con el paso del tiempo y pide a gritos una intervención. Hace diez años, según estudios elaborados por Joaquín Naval, se detectaron problemas de humedades, petrológicos y de arenización, que afectan a la torre y aleros del edificio, muy desgastados por las inclemencias del tiempo y el azote de las aguas. En aquella ocasión, junio de 1998, la revisión del estado de las cubiertas del templo se planteó como tema de actuación prioritaria junto con la recogida de aguas. Además, el hecho de no poner en funcionamiento el Jardín Arqueológico, cerrado al público desde su inauguración -el 7 de septiembre de 1993 por la consejera Blanca Blasco- ha contribuido al deterioro progresivo en el mantenimiento del edificio, según explicó Naval. La Catedral no presenta, a simple vista, problemas estructurales, pero el arquitecto era partidario de hacer un seguimiento detenido. El estado de conservación se calificaba de "regular" según el diagnóstico del estudio realizado por encargo del Gobierno de Aragón, entre 1991-1992. Se dejaba constancia de un "repaso general" y de intervenciones en cubiertas, red de recogida de aguas y aleros como "puntos críticos" que originaban diversas filtraciones y humedades hacia el interior del edificio. El Cabildo Catedralicio limita sus actuaciones a "trabajos puntuales de mantenimiento", según explica José Mora, deán de la Catedral. La última vez que se realizaron gestiones sobre el Plan Director fue con motivo de la inauguración del retablo, en 2001. "Presentamos un escrito a Martínez Novillo, encargado de Bellas Artes, donde se dejaban constancia de las bajantes del templo entre las necesidades más apremiantes porque estropean el muro. Nos dijo que no había dinero, respuesta repetida cada vez que hemos intentado hablar sobre este Plan", señala Mora. En fecha más reciente, con motivo de las obras de restauración del Palacio Episcopal "nos exclamaron": "dejadnos respirar un poco", afirma. URGENCIAS ACTUALES Las urgencias actuales más importantes son las bajantes del agua de tejados del edificio catedralicio, "se han taponado las canales porque tampoco se cambiaron, y el agua se desliza por los muros de piedra. Cada año gastamos millón y medio de pesetas en retejar. Las obras que costaban 10 millones de pesetas, hace 10 años, ahora se ha disparado mucho, sin cuantificar". En el mismo espacio de tiempo, se realizaron las obras de restauración del retablo mayor de la Catedral, de capillas y retablos laterales dedicados a San Pedro y San Ramón, inauguradas el 6 de julio de 202. En ambos casos, enmarcadas en convenios de colaboración suscritos en diciembre de 1999 entre Obispado, Ministerio de Educación, Gobierno de Aragón y Caja Inmaculada, con una inversión global de 420.708 euros. Además, del nuevo sistema de iluminación para retablos del altar mayor y bóvedas de la Catedral. En fechas más recientes, destaca la restauración del retablo de San Victorián. Sin embargo, las necesidades más apremiantes, incluidas en el Plan Director siguen sin resolverse desde hace diez años. Textos extraidos del diario digital:delaltoaragon.es
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