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El nuevo obispo de Lérida dice que intentará ser “lo más objetivo” Piris afirma que lo primero que hará será `escuchar a todo el mundo` El obispo electo de la diócesis de Lérida, Joan Piris, ha señalado, a falta de una semana para incorporarse a su cargo al frente de la diócesis leridana, que intentará ser lo más objetivo posible respecto al litigio de los bienes sacros. En una entrevista realizada por el propio Obispado de Lérida, Piris, que ya se está preparando para dejar su actual diócesis de Menorca, señala que lo primero que hará al llegar a su nuevo destino será “escuchar a todo el mundo”.
Respecto a las primeras acciones que llevará a cabo cuando tome posesión de su cargo el próximo 21 de septiembre, Piris señala que serán “las lógicas”. “Lo primero que haré será escuchar a todo el mundo, tratar de conocer con cierta objetividad, si es posible, y pasarlo todo por el cedazo del discernimiento en la oración a la presencia del Señor”, explica. Por su parte, Xavier Salinas se despedirá hoy de la Diócesis de Lérida a la que se incorporó en marzo de 2007 como obispo administrador tras la renuncia voluntaria de monseñor Ciuraneta, por motivos de salud. A diferencia de su homólogo, ha trabajado desde el principio para solucionar el litigio de los bienes con la Diócesis de Barbastro-Monzón, con cuyo titular, Alfonso Milián, mantiene excelentes relaciones. Los dos obispos se han reunido en numerosas ocasiones porque coinciden en la necesidad de terminar el conflicto. La postura de Salinas ha tenido más detractores que apoyos en el ámbito diocesano, en especial por parte de las instituciones que no aceptan las sentencias de la Santa Sede, todas favorables a la Diócesis de Barbastro-Monzón. Han rechazado los términos del último acuerdo firmado entre los obispos el pasado 31 de junio durante una reunión celebrada en Madrid a la que asistió el Nuncio Apostólico quien hace poco ha dado nuevas muestras de confianza al presidente del GA, Marcelino Iglesias. El acuerdo para cumplir el Decreto de la Congregación para los Obispos (8 de septiembre de 2005) sobre la reintegración de los bienes a las parroquias aragonesas, tampoco se ha llevado a la práctica. Salinas manifestó su propósito de entregar los bienes en el plazo de 30 días siguientes a la firma del acuerdo -que se cumplieron en agosto- pero no ha sido así. La respuesta llegó en fuertes reacciones y gestos de disconformidad en Cataluña. En especial por parte de Joan Manuel Tresserras, consejero de Cultura, quien se ampara en la ley catalana para no devolver las piezas. Otra de las respuestas marcadas ha sido la demanda presentada por la Asociación de Amigos del Museo de Lérida que reclama la intervención de los juzgados civiles para que se pronuncien sobre la propiedad. Incluso concederán “cien días de gracia para ver cómo respira” al próximo obispo Joan Piris, a quien han recordado la firmeza de Ciuraneta como ejemplo a seguir “en todos sus pasos”. En su despedida, ante la próxima toma posesión de Joan Piris, el 21 de septiembre, Salinas reitera que la Diócesis de Barbastro-Monzón es la propietaria legítima de las 112 piezas y que, por tanto, Lérida tiene la obligación de devolverlas. Términos similares a los que expresó en la carta pastoral dirigida a los fieles que se leyó en casi todas las parroquias de Lérida -algunos párrocos se negaron- además de publicarse en el Boletín Oficial. En aquella ocasión, Salinas no habló en términos de expolio ni tampoco de “apoderarse de lo que es de otro”. Incluso defendió a su antecesor, Ciuraneta, porque pidió a la Generalitat la descatalogación de las obras, sin conseguirlo. Opinión que, sin embargo, ha sido cuestionada en ámbitos eclesiásticos porque se considera a Ciuraneta un defensor de que las piezas sigan en Lérida. De hecho, ha sido el obispo que más intentos ha hecho para evitar la devolución, desde que sucedió a Ramón Malla. Ha utilizado todos los recursos posibles hasta llegar al último, La Rota, que tampoco ha sido favorable a la Diócesis de Lérida. En la última carta publicada en el Informativo Diocesano, el obispo Salinas se despide de los fieles y se refiere en varias ocasiones a la situación del litigio. En este sentido afirma que “el Obispado ha acatado el proceso canónico” y que espera el cumplimiento de los decretos de la Santa Sede “con todas las consecuencias y en beneficio de todos”. Expresiones que se han interpretado, en Lérida, como “carta blanca para la entrega del arte sacro” a pesar de que Salinas aconseja a los fieles que “no se interponga nada a Cristo y a la unidad de la Iglesia”. Valora que su servicio apostólico en Lérida ha sido “una escuela de comunión eclesiástica” y reitera que no ha hecho nada “a espaldas de nadie” porque ha buscado siempre “el camino más fiel a la realidad de la Iglesia”. Al mismo tiempo, reconoce que “el litigio ha sido una cuestión muy compleja a nivel jurídico y con implicaciones históricas, culturales y sentimentales”. El prelado señala que no ha negado, en ningún momento, “cualquier tipo de diálogo y colaboración a las instituciones civiles” y que ha tenido presente, siempre, “el valor del orden jurídico de la Iglesia porque están en juego nuestros vínculos eclesiásticos con la Diócesis de Barbastro-Monzón y con la Sede Apostólica”. Textos extraidos del diario digital:www.diariodelaltoaragon.es
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