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Fútbol; Igual pero muy distinto El equipo, con un punto en dos partidos, completa un arranque idéntico al curso 2002-2003, cuando ascendió a la primera La diferencia abismal está entre una y otra plantilla. El Real Zaragoza ha comenzado igual de mal que hace seis temporadas, cuando también formó parte del nada ilustre club de Segunda División. Entonces, con Paco Flores al frente de aquel proyecto, en la segunda jornada había un triste punto en la cuenta del equipo aragonés, fruto de un empate sin goles en La Romareda frente al Córdoba. En la visita al Levante, los valencianos, con Pedja Mijatovic consumiendo sus últimos sorbos de fútbol mágico, el Real Zaragoza perdió 3-2 sobre un césped por el que parecían haber pasado una manada de elefantes en histérica estampida. Se comenzó a dudar de que aquella plantilla estuviera cualificada para regresar a la élite. A la tercera fue la vencida y se rubricó la primera victoria con un gol de Santi Aragón al Murcia. Hasta la decimosegunda jornada no pudo meterse entre los tres primeros (se aupó a la segunda plaza). Y lo hizo tras encadenar una racha de ocho encuentros consecutivos sumando, a los que añadió dos triunfos más. El equipo de Agapito Iglesias no puede distraerse lo más mínimo en una categoría inmisericorde y fea, capaz sin embargo de permitir hasta diez derrotas al campeón por la irregularidad que caracteriza a la mayoría de los equipos que la integran. Lo demuestra, sin ir más lejos, que el Girona, recién ascendido, sea el líder, y el Levante, consumido por las deudas, y los inesperados Eibar y Xerez le acompañen en las alturas con los mismos puntos, seis. Cani y Espadas
Un punto, igual que entonces, pero muy distinto por la abismal diferencia entre aquella plantilla que en la recta final tuvo que recurrir a la fantasía de Cani y al espíritu gladiador de Ibán Espadas, dos futbolistas de la cantera, para dar un impulso definitivo hacia el éxito. Con solo echar una ojeda a las alineaciones de la segunda jornada en ambos cursos (ver gráficos) se comprueba con nitidez la distancia cualitativa entre una y otra. Si se bucea en los presupuestos, la desigualdad resulta insultante y obliga al actual conjunto a dispararse en la clasificación desde la parrilla de salida. No ha sido así. Al margen de la eliminación de la Copa del Rey contra la Real Sociedad, fracaso enmascarado ahora como un beneficio para que el equipo no se distraiga de su única meta, el Real Zaragoza de Marcelino está con un solo punto tras la derrota inicial en el ante el Levante y la posterior igualada con la Real. Aunque el técnico insiste en borrar cuanto antes las señales del pasado, una huella del pretérito sigue fija en el presente: el Zaragoza, con cuatro tantos en contra, es el segundo equipo más goleado después del Xerez, que acumula cinco. Los 61 goles recibidos fueron claves en el descenso, una cifra brutal . Este año, la defensa continúa siendo en la forma y en el fondo la misma, con un desgaste ingente en relación al ejercicio anterior que la ha hecho aún más vulnerable pese a que los rivales amenacen mucho menos. Un punto en dos jornadas... Igual que entonces, pero muy diferente. Textos extraidos del diario digital:www.elperiodicodelatoaragon.com
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